El discurso del Presidente Calderón del pasado domingo en la sede nacional del PAN con motivo del fallecimiento de Juan Camilo Mouriño
El discurso del Presidente Calderón del pasado domingo en la sede nacional del PAN con motivo del fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, aun en un sobrio estilo que ameritaba la ocasión fue un fuerte llamado de atención a los panistas de todos los niveles y de todos los lugares, más aún de Yurécuaro, en donde esas “mezquindades, ruindades y envidias sin fin” que exigía el Presidente Calderón dejar atrás, han atrapado al partido azul en un círculo vicioso abonado por un afán enfermizo de protagonismo de algunas personas. Pero hiendo más de fondo y tratando de leer entre líneas el discurso, es un buen momento de que efectivamente TODOS los mexicanos dejemos atrás todo aquello que frene, el desarrollo de nuestra nación, es el momento oportuno de que sumemos esfuerzos por un país respetuoso, ordenado y justo. La reforma energética aprobada hace apenas unos días, aunque recortada, y en muchos ámbitos prácticamente destruida es un ejemplo de unidad que nuestros legisladores saben y pueden ponerse de acuerdo por el bien de todos, dejando atrás botines políticos. Hagamos que las vidas de hombres y mujeres a través de la historia de nuestra nación, no sean en vano, que nos motiven y fortalezcan la herencia de pasión y entrega de Manuel Clouthier, Heberto Castillo y Luis Donaldo Colosio, o la brillantez intelectual e ideológica de José Vasconcelos, Efraín González Luna, y Gómez Morín, y tantos mujeres y hombres más. En estos difíciles momentos para todos apreciemos la vida de Juan Camilo Mouriño Terrazo y José Luis Santiago Vasconcelos, símbolos ya de una nueva generación de políticos más cercanos a la gente, mas visionaros y más preparados, tomemos para todos, panistas, priistas, perredistas, ecologistas etc. las palabras del Presidente de México dejemos de una vez y para siempre “las mezquindades, las ruindades que nos impiden servir, que nos impiden hacer el bien y que nos atrapan en pleitos, en envidias y ruindades sin fin” Hagámoslo por el bien de México, de nuestras familias, de una esperanza de vida que estamos obligados a dejarles a nuestros hijos y nietos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)