Aunque a últimas fechas Yurécuaro se ha convertido en el país de la fantasía, y que ya nada debiera de sorprendernos, seguimos viendo con sorpresa las notas de la Voz de Michoacán, que aseguran Gildardo Bravo ha declinado a favor de Nacho Murillo y todos los verdes estamos con él, jejejejeje. Bueno el insistir con desmentir notas escritas por el corresponsal de La Voz de Michoacán en “la Luna”, llega a ser cansado para un servidor y creo que más aún para los lectores, por lo tanto, solo queremos ofrecer una disculpa a quienes pagan, $7.00 por noticias un poquito distintas a la realidad. Volviendo un poco al País de las Maravillas, esperemos que esta época preelectoral, la gente tenga cuidado con los “contadores de las mil y una noches” quienes al igual que en la campaña, pretenden vendernos que su “mesías” es el enviado de Calderón… digo de las alturas… y que nada, ni nadie podrá evitar que el sea el próximo Ali - Baba y sus 40 pitufos. O las hadas que vienen del país de nunca jamás a tratar de hacer alquimias raras para unificar a los pitufos azules y las hordas barbarás de los hijos del sol, en contra de los tiránicos orcos rojos, y aparte quiere enredarnos a nosotros los elfos verdes, (incluyo a nuestro partido para evitar para luego se sientan) en esos raros hechizos y pócimas. En este panorama lleno de fantasía, hadas, príncipes y dragones, vive la gente de nuestro querido Yurécuaro, con la profunda esperanza y el justo reclamo de tener un gobierno emanado de la voluntad popular, preparando un trabajo a conciencia de un periodo completo de gobierno y no con la incertidumbre de solo 6 meses. Pero a pesar de las notas desinformativas de La Voz, la ciudadanía tiene bien claro quién es Gildardo Bravo, y los años luz que hay entre él y los otros suspirantes, no ponemos en tela de juicio el valor como persona de los demás, pero políticamente simple y sencillamente no hay comparación. Mientras que otros llenaron páginas enteras del Cazador de la Verdad contándonos las virtudes de sus candidatos, simplemente para que los conociéramos nosotros, Gildardo Bravo no necesita mayor presentación que su nombre, reconociendo en él a un personaje histórico de nuestra ciudad, promotor y gestor de grandes cambios, siendo el último, la creación de una nueva opción política que tanto necesitaba Yurécuaro, Gildardo es y será un ícono de revoluciones de conciencia, pero consiente pensante, y quien no quiera aceptarlo solo demuestra una inmadurez intelectual o de plano una desconocimiento total del suelo que pisa.